Para Marco Castro Bohórquez, un defensor en Los Ángeles, conectarse a internet todos los días no es solo para registrar a sus amigos o hacer clic en los titulares. Es un medio primario de supervivencia. Marco es VIH positivo y tiene problemas de salud mental, y a menudo se conecta con terapeutas y otros proveedores a través de Skype.

“Con mi médico, realmente no podíamos pedir una cita, teníamos que hacerlo en línea”, afirmó durante un ayuntamiento de Connected Communities celebrado en LA Community Action Network. “En el momento en que te das cuenta de que no tienes acceso a la banda ancha, a la web … sientes que tienes las manos atadas”.

El acceso a Internet se ha convertido en parte integral del estilo de vida de los Estados Unidos; es esencial para encontrar trabajos, oportunidades educativas y servicios de salud. Para las personas que viven en los márgenes, es una herramienta de movilidad ascendente.

Hay 69 millones de personas en los Estados Unidos que viven sin servicios de Internet basados ​​en el hogar. Algunas comunidades rurales y de bajos ingresos quedan sin acceso porque no tienen acceso a servicios de banda ancha, pero un estudio muestra que la mayoría de las personas se quedan sin banda ancha en el hogar porque simplemente no pueden pagarlo. La asequibilidad de la banda ancha crea y exacerba las brechas en las oportunidades financieras y educativas entre los “poseedores” de la banda ancha y los “desposeídos”.

Y para personas como Marco, el acceso a Internet está a punto de hacerse aún más difícil. La semana pasada, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) derogó la neutralidad de la red y abandonó su papel en la regulación de la herramienta de comunicaciones más importante del siglo XXI.

Desde su inicio, Internet ha sido una plataforma abierta y neutral. El principio de que todo el tráfico legal de Internet debe ser tratado por igual es el vehículo de innovación que provocó la economía digital. Pero Internet, como sabemos, está bajo ataque.

Con su derogación de la neutralidad de la red, la FCC eliminó las reglas que impiden a los proveedores de servicios de internet como Comcast, Verizon y AT&T bloquear, ralentizar o priorizar un sitio web o servicio sobre otro.

Hace apenas dos años, la FCC consolidó los principios de neutralidad de la red en su orden abierta de Internet, protegiendo y preservando Internet como una plataforma abierta. Sin embargo, con el cambio de administración, Ajit Pai, presidente de la FCC designado por el actual Presidente Trump, se propuso revocar la neutralidad de la red sin importar los costos, dando a los ISP como regalo el derecho a la discreción editorial sobre qué contenido y sitios web pueden viajar a través de sus redes. Es el equivalente a dar a los ISP carta blanca y medios legales para bloquear sitios web y reducir la libertad de expresión.

La neutralidad de la red no se trata solo de quién posee acceso a Internet, sino también de cómo podemos usarlo y beneficiarnos de él. Ha permitido a las personas de color un medio para eludir sistemas heredados rotos, aprovechar ofertas innovadoras y tener éxito sin acceso a los recursos financieros tradicionales.

También ha permitido a las comunidades marginadas participar en el proceso político, decir la verdad al poder y hacer retroceder la discriminación estructural. Todos esos logros y oportunidades para escribirnos en la historia se perderán si el equilibrio de poder y control se traslada a los ISP.

Permitir que Internet se convierta en una plataforma que es de pago para jugar y se divide en carriles rápidos y lentos inclinará la balanza a manos de unos pocos privilegiados. Los ciudadanos de comunidades como Winlock, Washington, no tendrán ningún recurso y ninguna esperanza para lidiar con el dolorosamente lento y costoso internet proporcionado a su ciudad.

Dentro de poco, los panfletos de venta de las ISP´s se podrán ver así:

La realidad en Winlock es que lleva tres días descargar Microsoft Office, y algunos residentes se despiertan a las 3 de la mañana para asegurar el ancho de banda suficiente para cargar los archivos que necesitan para el sitio web de su empresa. Eso podría ser una realidad para todos nosotros. Sin neutralidad de la red, la brecha económica y de oportunidad se ampliará para todos.

Renunciar a su papel en la regulación de Internet va en contra de la responsabilidad fundamental de la FCC de garantizar que todos los estadounidenses estén conectados en el siglo XXI. Internet no puede y no debe ser para unos pocos privilegiados, debería ser igualmente accesible para todos. Las personas como Marco merecen que se escuche su voz en este debate.

Y esto es sólo el ejemplo de lo que podría pasar en los Estados Unidos, que es el país con las mayores compañías encargadas de brindar la interconexión a Internet, el efecto dominó se repartirá en todo el mundo a mediano o largo plazo.

Extracto de: The Guardian

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