Por: MemoMoreno

En América Latina proliferan las propuestas que saben aunar creatividad y sabor local. Lejos de convertirse en copycats con la esperanza de que el líder los compre cuando encare la expansión a su lugar de origen, comienzan a crear con las necesidades de sus paisanos en mente y, después, lo adaptan a los diferentes gustos y costumbres.

Así es como nació Hogaru, una app de Bogotá, creada por un local, Óscar Peña, y dos foráneos, el español Gonzalo Úcar y el italiano Matteo Cera. Cuando lanzaron su piloto en Bogotá coincidió con el estreno de Uber en el país. De aquella polémica inicial aprendieron lecciones en cabeza ajena: “Sabíamos que teníamos que dar algo más completo a nuestros trabajadores, con sanidad, seguridad social y dispuestos a escuchar sus problemas”. Y así es como han hecho posible lo que en el entorno se considera un milagro, conseguir una plantilla de más de 500 empleados, en su mayoría mujeres. En Hogaru las limpiadoras son empleadas, forman parte de la plantilla.

Los trabajadores se fidelizan y traen a personas de su confianza. Si solo llamas cuando te conviene, terminan por usar la aplicación para cerrar tratos al margen”, reconoce. A esta decisión inicial le han añadido una capa de tecnología. Usan patrones de inteligencia artificial para predecir cuándo el cliente volverá a solicitar el servicio y crear una agenda tentativa para los empleados, teniendo en cuenta los desplazamientos y preferencia de cada consumidor. Un cóctel que busca optimizar recursos y mantener el nivel de satisfacción.

Una de las claves de su éxito es que todos los limpiadores tienen el mismo móvil, lo pone la empresa. Así se aseguran que tienen conexión y que la aplicación funciona, sin tener que preocuparse del tipo de terminal que se use. Dentro de la aplicación de empleados tienen seguimiento de días libres, salario y bonus. “Este punto es importante porque incentivamos que se trabaje. Quitamos la tentación de absentismo con incentivos económicos”, reconoce. Cera cree que su salsa secreta, como les gusta llamar en el argot a los hechos diferenciales, está en el trato con los empleados: “Les damos bonos significativos por hacerlo bien, por no faltar y también por traer a más empleados”.

En Hogaru encaran 2018 con la mirada puesta más allá de Colombia, donde ya funcionan en Bogotá, Cali y Medellín. Quieren internacionalizarse gracia a la ronda levantada con inversión de The Venture City, Max Altman, un family office colombiano y varios inversores ángeles, así como Y Combinator que invierte en todas las startups que escoge en su programa a cambio de un 7% de la empresa.

Extracto de: El Pais

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