Nunca el mundo había sido tan consciente de lo peligrosas que pueden llegar a ser las redes sociales, ni de la cantidad de información que se vierte en ellas como hasta ahora con el polémico caso de Facebook y Cambridge Analytica.

Pues resulta que ahora mismo las cosas en Facebook no van todo lo bien que podrían irle a una de las compañías más potentes del mundo que a cada paso, encuentra nuevas brechas de seguridad que ponen en entredicho su actividad, pero que, sin embargo, dejan claro el poder que ha alcanzado la red social en todos los niveles. Sociales, políticos o económicos. Nada se le escapa a la compañía de calado mundial.

La última historia en sumarse a la lista de desgracias de Facebook ha sido la de Cambridge Analytica y su participación a favor de la campaña política de Trump. Una investigación iniciada por The Guardian, The Observer y The New York Times ha destapado uno de los mayores estudios colectivos que se recuerdan, además de un robo masivo de datos a través de Facebook.

Con un simple test de personalidad, los creadores de la aplicación podrían determinar datos relevantes sobre los grupos sociales. Y, lo que es más importante, acceder a la información de cada uno de ellos. De los 6.000 casos estudiados por el equipo de psicólogos, el 40% dio permiso para acceder a sus datos personales por este tercero.

Uno de los puntos fuertes de la compañía implicada en el asunto del robo de datos de Facebook es su concepción como empresa tecnológica puntera. Otra más de una larga lista de compañías de big data y análisis a través de “la mejora de técnicas de datos y segmentación de la audiencia”.

El origen se encuentra en SCL, pero la causante de toda la polémica ha sido Cambridge Analytica. La primera de ellas fue creada en 2013, en Londres, la concepción de la compañía era la de analizar datos con fines electorales. Lo que podría ser cualquier consultora ad hoc ha terminado siendo una de las peores pesadillas para Zuckerberg.

Con un posicionamiento ciertamente conservador, invirtió casi 15 millones de dólares en la compañía para virar su foco de negocio a las campañas políticas del país norteamericano. Después de participar en 44 carreras políticas en 2014, siguió con la campaña presidencial de Ted Cruz en 2015 y continuaron con la más polémica de todas: la de Donal Trump en 2016. Dirigida por Alexander Nix, la compañía creó filiales en Estados Unidos con un simple objetivo: evitar el escollo legal que impide a una compañía extranjera participar en unas elecciones dentro del país.

Destapado por The Guardian y The New York Times hace algunos días, ha sido tal impacto el que ha creado el escándalo de Cambridge Analytica que se han sucedido impresiones por parte de todos los implicados. Pero también por aquellos que se han visto en mitad de la trama. Ya son miles los usuarios que, tras entender las implicaciones de lo acontecido, se han sumado al boicot contra la red social. #deletefacebook ha sido el hashtag usado para animar a los usuarios a dejar de lado a Zuckerberg; incluso Brian Acton, co-fundador de WhatsApp, empresa comprada por Facebook hace algunos años, ha pedido que todos sus seguidores secunden las bajas en la red social.

Si hay algo importante en esa historia es la larga lista de quiénes han participado, ya sea forma directa o indirecta, en la trama en la que Facebook se está jugando algo más que el valor de sus acciones. Ya son 37.000 millones de dólares los que la red social se ha dejado por el camino con una bajada del 7% de sus acciones. El número de usuarios no está del todo claro si bajará en el cómputo total del año; habrá que esperar a la rendición de cuentas trimestrales para ver su evolución.

Un personaje importante: Wylie

Sin lugar a dudas, es el personaje central de la trama. Wylie se ha definido a sí mismo como gay, vegano y como el creador del arma de guerra psicológica para llevar a Trump al poder. Fue precisamente Wylie el que, tras varias entrevistas con medios de comunicación norteamericanos, destapó el drama con Cambridge Analytica.

El origen de este joven, al que ya se puede catalogar como genio, no se encuentra en ninguna gran universidad de la Ivy League. Hecho a sí mismo, como otros grandes personajes polémicos del mundo tecnológico, Wylie empezó su andadura en el mundo de los datos con los estudios de moda y cómo adelantarse a las tendencias del mercado. Pese a dejar la universidad durante los primeros años de curso, y de terminar el instituto de mala manera, Wylie consiguió doctorarse y, lo que es más importante, llamar la atención de terceros sobre su dominio de los estudios de masas, previsión de tendencias e influencia en los comportamientos. Trabajó junto al partido canadiense en sus campañas políticas y, de forma autodidacta, consiguió aprender a programar. Pronto, su currículo se llenó con figuras como la del ayudante del asesor de Obama en materia de datos o asesor del partido liberal demócrata de Reino Unido. Finalmemte, terminó como elemento esencial de Cambridge Analytica.
En este punto, es facil apuntar a cómo se creó la empresa del momento. A partir de SCL, y contratando a Wylie para el trabajo duro, Nix creó Cambridge Analytica a partir de la financiación de los Mercer. El objetivo y el primer cliente de la nueva empresa también quedaba claro. Los test de personalidad de Kogan creados específicamente para Facebook serían usados por Wylie para llegar al máximo de usuarios posible dentro de la red social. De esta manera, el programador obtendría los datos de millones de usuarios a partir de los cuáles segmentaría publicidadsobre la campaña política de Trump y, si así fuese necesario, noticias falsas que tornasen la psique de la población a favor del candidato republicano.

Propagado como un simple virus, Wylie dominó casi 50 millones de cuentas de usuarios. Su algoritmo solo tenía que estudiar qué era más efectivo para ellos a la hora de ofrecerles publicidad casi personalizada. Facebook se escuda en algo esencial: la API de 2015 permitía que, de solicitarlo por parte de un tercero, se podía acceder a los datos de uno mismo y de otros. Simplemente había que leerse la letra pequeña. Wylie aprovechó uno de los mayores males de los usuarios para saber datos y cifras exactas para llevar a Trump a la presidencia. Los likes y algunas palabras clave de mensajes privados bastaban para lograr el objetivo.

Pese a que Cambridge Analytica ha negado cualquier participación en los hechos que les vinculan con el escándalo con Facebook, de hecho en su propia web añaden un sistema para saber si los datos de cualquier usuario se han visto comprometidos, la realidad es que Facebook ya ha suspendido a la compañía de la actividad en la plataforma.

270.000 personas llegaron a contestar a las preguntas elaboradas por Kogan, el cual tenía acceso académico a la plataforma. El psicólogo usó un mecanismo creado en 1960 que utiliza la puntuación conocida como Ocean. Esta misma establece los diferentes tipos de personalidades que hay: medida de apertura, conciencia, extraversión, amabilidad e inestabilidad emocional. Los cinco rasgos esenciales de las ciencias sociales. Un sistema muy parecido a test propuesto por la Universidad de Cambridge.

A día de hoy, Facebook no permite el acceso a terceros que ofrecen este tipo de test. Igualmente, esta circunstancia no ha servido de mucho: Facebook ya se enfrenta a la primera demanda por parte de uno de los usuarios afectados por Cambridge.

Fuente: Hypertextual

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